¿Cómo dejar de postergar? 3 claves para lograr una vida (y trabajo) motivantes

Lo que carecemos en este mundo no es de dinero ni tiempo, sino de motivación

Crecimos y vivimos sabiendo que hay bienes limitados y escasos como el dinero, y que cada vez tenemos menos tiempo de vida para hacer lo que queremos y por eso debemos aprovecharlo.

Sin embargo, el mayor faltante en el mundo no es de recursos físicos, sino de la motivación y energías necesarias para poder llevar adelante nuestros sueños, proyectos y toda clase de empresa.

Vivimos una crisis total de motivación.

Cada vez es más común escuchar en boca de todos que se la pasan “procrastinando”.

La palabra procrastinar viene del verbo en latín “procrastināre”, que significa postergar hasta mañana. Sin embargo, es más que postergar voluntariamente. La procrastinación también deriva de la palabra del griego antiguo “akrasia”, hacer algo en contra de nuestro mejor juicio.

Por lo tanto, cada vez que procrastinamos o postergamos alguna actividad, los perjudicamos somos nosotros mismos. Nos auto lastimamos evitando algo que, de todas maneras, en algún momento sucederá. O, por el contrario, postergamos algo que deseamos tanto y tan bien nos haría, que terminamos por perjudicarnos con la falta de acción.

Procrastinar no es por vago, sino por falta de conocimiento

No sabes cómo manejar tus emociones, eso es todo. No tienes que ser un planificador destacado del tiempo o una secretaria excepcional para dejar de procrastinar. ¡Al contrario!

Cualquier persona de carne y hueso con un buen dominio y conocimiento de sus emociones puede evitar caer en la trampa de postergar todo y así vivir una vida más plena y satisfecha.

De hecho, “Esta es la razón por la que decimos que la procrastinación es esencialmente irracional”, dijo Fuschia Sirois, una profesora de Psicología en la Universidad de Sheffield.

“No tiene sentido hacer algo que sabes que tendrá consecuencias negativas”.

¿Por qué procrastinamos?

Por estados de ánimo negativos. Simplemente no nos sentimos bien, o seguros, ni aptos para hacer la actividad, por lo que creemos que sería mejor hacerlo en otro momento.

El efecto bola de nieve hace que lo que vamos postergando se acreciente más y más y sea imposible de abordar en el momento futuro cuando llegue su fecha límite.

Los estados de ánimo negativos que nos hacen procrastinar pueden deberse a ansiedad, estrés, frustraciones, miedos que nos paralizan, indecisión, y sobre todo, aburrimiento.

Si una tarea nos aburre demasiado, por más que creamos súper necesario hacerlo, no encontraremos el método para eso. Siempre veremos excusas y lo iremos pateando para “más adelante”.

¿Cómo salir de la procrastinación?

  1. El primer paso es reconocer el problema que nos aflige y qué estados de ánimo nos hace transitar.
  2. Luego, ser honesto con uno mismo y ver si realmente queremos hacer eso que tanto procrastinamos. En caso de que sea una obligación laboral o universitaria, tengamos en cuenta el efecto bola de nieve: cuánto más te demores en comenzar, peor será.
  3. Pedir ayuda es fundamental si no sabemos como comenzar a hacer algo solos – o cómo terminarlo al menos-.
  4. Ponerse el objetivo, horarios y espacio agradable para hacer la actividad.
  5. Pedir ayuda a un profesional si experimentamos síntomas físicos de pánico o ansiedad extremos cada vez que queremos hacer algo, pero que terminamos postergando.
  6. Pedir ayuda de familiares y amigos: que no nos distraigan, que entiendan nuestra situación y por qué es importante para nosotros terminar lo que estábamos haciendo.
  7. Apagar las redes sociales, silenciar el smartphone durante los tiempos de ejecución para evitar irnos por las ramas.

¿Cómo organizar mejor mi tiempo?

Y disfrutar de la vida optimizando mi agenda.

Vivimos 24/7 conectados a la matrix, no paramos un segundo de trabajar sea en horario de oficina o desde casa en el smartphone. Nos preocupamos por lo que tenemos que hacer hasta el fin de semana, no descansamos ni reponemos horas de sueño, por ende, vivimos más estresados que nunca.

Ante tantos estímulos que nos incitan a estar 100% en línea, necesitamos de un plan inteligente y técnicas comprobadas para ser eficientes en el manejo de nuestro tiempo, y así tener una mejor calidad de vida.

En el mundo empresarial, se conoce la Regla 80/20 del economista italiano Pareto, quien en 1896 comprobó que un grupo minoritario, formado por un 20% de población, se reparte el 80% de algo y el grupo mayoritario, formado por un 80% de población, se reparte el 20% de la misma riqueza o bien.

En los negocios este principio se traduce en que el 20% de los recursos generan el 80% de los beneficios, así de sencillo.

¿Esta Regla 80/20 es para todos?

Sí, cualquier persona puede aplicarla con su recurso único y más preciado que es el tiempo. Sirve para administrar el tiempo personal, laboral, familiar, ¡para todo!

Los grandes CEOs y emprendedores tienen en cuenta esta misma regla para priorizar actividades; el tiempo es escaso y lo más corriente es que no encontramos el momento ideal para hacer todo lo que querríamos. Por eso, contar con una estrategia de gestión del tiempo y saber aplicarlo es fundamental.

Entonces

¿Cómo puedo aplicar este principio de Pareto en la vida cotidiana o en mi trabajo?

Organízate y dedica el 20% de tu tiempo a lo más importante, a tu propósito, tu core business, porque es ese 20% que te reportará los mayores ingresos. Está comprobado a todo nivel.

Para ejemplificar, si tu jornada laboral es de 8hs, dedica 1 hora y media a lo más importante, aquello que debe hacerse, aunque no sea urgente, es aquello que marcará la diferencia.

Hazlo una semana, un mes, varios meses y comprobarás los resultados. Dejará un impacto positivo en tu entorno. ¡Adelante!

Sabrina

Licenciada en Administración de la Universidad de Buenos Aires. Me encanta escribir desde muy chica. Emprendedora de toda la vida, hace 5 años que me dedico especialmente al mundo digital. Me apasiona poder ayudar a otros emprendedores para que vivan de lo que les gusta hacer y motivar a quienes no son felices en su trabajo. Mi mensaje es claro y fuerte: ¡Se puede vivir mejor trabajando de lo que te gusta e interesa! Avancemos juntos en esta aventura de emprender.

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